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Diez trucos infalibles para despertarnos con una buena piel

¿Qué podemos hacer para que la piel se vea bien cuando nos despertamos ? Te mostramos algunas pautas que nos permitirán dormir mejor y así ayudar a que la piel se regenere durante la noche.

1. El deporte, ideal para un buen descanso… y una buena piel al despertarnos

La actividad física es indispensable, lo sabemos. Te recomendamos intercalar en tu agenda una clase de Rumba o de spinning. ¿No nos coinciden los horarios o no podemos salir de la oficina? Ningún problema. Podemos optar por una actividad más zen, como yoga, Pilates, esferodinamia o bodybalance.

2. Una cena ligera es suficiente

Quedan fuera del menú nocturno las carnes y las salsas, que dificultan la digestión. Nuestro organismo se ve forzado a producir mucha energía y, así, nos es más difícil conciliar el sueño.

3. Una ducha tibia y una noche tranquila

Una ducha tibia o incluso un poco fría hará que la temperatura del cuerpo vaya descendiendo lentamente y así nos prepare para la noche. La ducha caliente queda para la mañana, para despertar a los músculos con un mimo agradable. Tanto en un caso como en otro, aprovecharemos para limpiar y desmaquillar la piel con un aceite micelar.

4. “No” a los horarios raros

Para asegurarse un sueño reparador, un adulto debe dormir en promedio entre seis y nueve horas diarias. Idealmente, la hora de acostarse debe ser siempre la misma para así respetar nuestro ritmo circadiano, el ritmo biológico natural de 24 horas que permite la regeneración intensiva y la reparación de la piel durante la noche. Durante la semana, tratemos de acostarnos dentro de una misma franja horaria todas las noches. Está permitido descalabrar un poco los horarios los fines de semana.

5. Un colchón no dura para siempre.

Elijamos con cuidado nuestro colchón: esto es esencial para dormir profundamente y evitar esos molestos dolores de espalda que no nos dejan descansar bien. Es necesario su recambio cada diez años máximo, que es lo que duran los materiales de buena calidad.

6. Un entorno privilegiado que requiere de mucho cuidado

La temperatura de la habitación debe ser de 18 grados. Un ambiente sereno, sin ruidos, nos invitará a desconectarnos de las preocupaciones del día. ¿Y qué tal si acompañamos ese primer sueño con una almohada desestresante?

7. Oscuridad total para dormir como un bebé

La oscuridad completa estimula la producción de melatonina, la hormona del sueño. La hora de acostarse es el momento de apagar todas las fuentes de luz: televisores, computadoras, luces. A los celulares y cargadores los dejamos en el living.

8. Rituales para conciliar el sueño

Lectura, masajes, aromas relajantes. Estos y otros rituales parecidos hacen que la hora de ir a dormir resulte un momento muy agradable. Si las ponemos en práctica desde la infancia, dormiremos como bebés también en la vida adulta.

9. La relajación para eliminar tensiones

¿Los pensamientos negativos, las angustias o las cavilaciones interminables no nos dejan dormir? Entonces recurrimos a alguna técnica de relajación que los aleje y dé lugar al sueño profundo. Los ejercicios de visualización, la respiración profunda o la meditación nos ayudarán a lograr un estado de serenidad y suavemente nos deslizaremos hacia los brazos de Morfeo.

10. Evaluar la calidad del sueño al despertar

Para garantizar la buena calidad de un sueño reparador, el tiempo en que estamos dormidos debe superar el 90% del tiempo que estamos en la cama. Claro que, esencialmente, ¡un buen sueño significa despertamos de buen humor y con energía!

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